Antes de escribir acá otra vez me metí al panel de estadísticas para ver qué había dejado. Trece entradas. La última, de mayo de 2018: cómo instalar CentOS 7 en una instancia de Amazon EC2. Y un número que no esperaba: 118 662 páginas vistas acumuladas.
Ese número me dejó pensando más que las entradas. Trece textos, ocho años sin tocar el blog y algo así como nueve mil visitas por entrada. No las traje yo: las trajo Google mandando gente que tenía un problema puntual y lo buscó con las mismas palabras con las que yo lo había escrito.
Lo que dice el archivo cuando lo pones en una línea de tiempo

Hay tres cosas que no me habían quedado claras hasta verlas dibujadas.
La primera: publiqué en ráfagas, nunca de manera sostenida. Tres entradas entre agosto y setiembre de 2011, seis en un mismo mes de 2014, una en 2017, una en 2018. No hubo ritmo; hubo entusiasmos.
La segunda: el hueco. Ocho años y tres meses entre la entrada de CentOS y las de esta semana — 3 028 días, para quien prefiera contarlos así. No fue una pausa estratégica. En ese periodo terminé Ingeniería de Sistemas en la UPLA, monté FreeCloud y volví a la universidad para estudiar Ingeniería Civil, que es donde estoy ahora, en décimo ciclo en la Continental. Estaba haciendo cosas; ninguna me parecía material de blog. Ese fue el error.
La tercera es la que menos esperaba: la ingeniería civil ya estaba acá en 2014. Cinco de las seis entradas de aquel abril eran de AutoCAD Civil 3D, coordenadas y topografía. El cambio de tema que anuncio hoy había empezado, sin que yo me diera cuenta, doce años antes.
Las visitas vinieron de lo que menos me costó escribir
Acá está la parte incómoda, y es el motivo por el que este post existe. Según las estadísticas de Blogger, lo que trae gente a este blog no se parece a lo que voy a escribir de ahora en adelante: son los tutoriales de AutoCAD Civil 3D y el de la función ÍNDICE de Excel. Alguien llega buscando cómo cruzar dos tablas en Excel, resuelve su problema en cuarenta segundos y se va. No vuelve, y hace bien: yo tampoco vuelvo a las páginas donde ya resolví algo.
Eso es un servicio real y no lo estoy despreciando. Pero tiene fecha de vencimiento, y la mía ya pasó. Microsoft dejó de dar soporte a Windows 7 en enero de 2020, y CentOS 7 llegó a su fin de vida en junio de 2024, según el propio calendario de Red Hat. Dos de mis entradas explican cómo instalar sistemas operativos que hoy no deberías instalar. El tutorial paga rápido y se muere rápido.
Y hay algo más, que se volvió obvio recién este año: ese contenido es exactamente el que un modelo de lenguaje entrega mejor que un blog. Si hoy alguien necesita ver una contraseña de Wi-Fi guardada, no va a aterrizar en mi entrada de 2014; le pregunta al chat que ya tiene abierto. Escribir hoy el tipo de post que me dio esas 118 mil visitas sería competir en la única cancha donde no tengo nada propio que ofrecer.
Qué tengo que no esté en el primer resultado de Google
Esa pregunta ordenó el rumbo. Lo que tengo son tres cosas que no se pueden buscar:
- Modelos y cálculos propios. Cuando modelo una estructura me quedan números: periodos, derivas, corrimientos de frecuencia, el efecto de cambiar un supuesto. Eso no está publicado en ninguna parte hasta que yo lo publique. En el post de gemelos digitales simulé un edificio de cinco pisos para ver cuánto se corre la frecuencia natural cuando un piso pierde 20 % de rigidez; la respuesta, 4,2 %, no la iba a encontrar en un buscador.
- La obra y la oficina técnica. Errores que vi, decisiones que tomé y por qué las tomé, expedientes que decían una cosa mientras la obra hacía otra. De eso hay poco escrito en español, y menos todavía con el contexto peruano encima.
- El trabajo académico bajado a divulgación. Lo que sale de un paper o de un libro —como el que escribimos sobre la nueva Norma E.030-2026— llega a poquísima gente en su formato original. Traducirlo cuesta trabajo y sirve.
Los temas, entonces, van por tres carriles que en la práctica se cruzan todo el tiempo: ingeniería civil (estructuras, diseño sísmico, E.030, geotecnia), software aplicado al cálculo (Python en la oficina técnica, automatización, datos abiertos peruanos) y la intersección, que es donde estoy trabajando: monitoreo de salud estructural, gemelos digitales, redes neuronales con física adentro.
Lo que no voy a hacer es prometer una frecuencia. Las dos veces que arranqué con ganas terminaron como muestra el gráfico de arriba. Prefiero un compromiso que sí puedo cumplir: cada entrada va a tener algo mío adentro —un dato que medí, un cálculo que corrí, un error que cometí— o no se publica. Si eso significa tres entradas en un mes y ninguna en el siguiente, que así sea.
A quién le sirve un blog técnico
Un blog técnico atiende a dos lectores muy distintos. Al que tiene un problema ahora y necesita la respuesta en un minuto lo atendí bien entre 2011 y 2018; hoy lo atienden mejor otras herramientas, y no tiene sentido pelear ese terreno. El otro es el que quiere entender cómo alguien resolvió algo parecido a lo suyo, con los números y las dudas a la vista. A ese casi nadie le escribe, porque no da tráfico rápido.
Voy a escribir para el segundo, aunque el contador marque menos.
Y te dejo la pregunta que me quedó dando vueltas mirando mis propias estadísticas: ¿cuál fue la última entrada de blog técnico que te resolvió de verdad un problema de trabajo, y qué tenía que no encontraste en ningún otro lado? Me interesa saber si lo que a mí me parece valioso coincide con lo que ustedes efectivamente usan.
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